La ministra de la SENER, Luz Elena González, y el director general de PEMEX, Juan Carpio, dieron a conocer el Plan Integral de Reactivación de la Industria Petroquímica y Fertilizantes el 5 de junio, respaldado por una inversión de MX$93 mil millones que abarca el período 2026-2030. El anuncio es el compromiso de inversión downstream más significativo que PEMEX ha hecho en el sector en al menos dos décadas y representa una apuesta deliberada de política industrial: que reconstruir la capacidad nacional de petroquímicos y fertilizantes es comercialmente viable y estratégicamente necesaria para La soberanía alimentaria y energética de México.
En febrero, la compañía esbozó aproximadamente MX$425 mil millones en inversiones estratégicas para 2026 que abarcan campos petroleros, producción de crudo y gas, y modernización de refinerías. El compromiso de MX$93 mil millones revelado esta semana es el componente específico de petroquímicos y fertilizantes para varios años, con su propio cronograma hasta 2030, no una reformulación del programa de capital más amplio.
Los proyectos emblemáticos
La pieza central del plan es una planta de amoníaco y urea valorada en 25.000 millones de pesos mexicanos (1.340 millones de dólares estadounidenses) en Poza Rica, Veracruz, que se espera producir 708.000 toneladas de urea granulada al año. La instalación de Poza Rica, desarrollada en el Complejo Petroquímico Escolín, se ejecuta a través de una alianza entre PEMEX Transformación Industrial y la constructora portuguesa Mota-Engil, y se encuentra en desarrollo desde 2025.
Un tramo separado de MX$11 mil millones (US$592 millones) rehabilitará varias plantas en el complejo Cangrejera. Otros elementos del programa apuntan a una capacidad petroquímica adicional, con un solo conjunto de obras proyectadas en 520.000 toneladas de producción anual y millas de empleos directos e indirectos.
La dependencia de las importaciones que aborda el plan
La lógica comercial del plan comienza con una única y cruda cifra. En 2025, la demanda de urea de México se situó en aproximadamente 1,6 millones de toneladas métricas, de las cuales PEMEX proporcionó sólo el 19%. Para 2029, cuando se proyecta que la demanda alcance 1,97 millones de toneladas métricas, PEMEX apunta a producir lo suficiente para satisfacer el 84% de la demanda interna, con 750,000 toneladas métricas provenientes solo del centro de procesamiento de Escolín.
El sector agrícola de México depende estructuralmente de fertilizantes importados, principalmente urea procedente de Estados Unidos, Rusia y China. Esa dependencia crea una exposición directa a perturbaciones geopolíticas del suministro, volatilidad del tipo de cambio y el mismo tipo de vulnerabilidad estratégica que el Ministro González de la SENER ha estado invocando en el contexto de las importaciones de gas natural. El plan se alinea con el impulso de la presidenta Claudia Sheinbaum por la autosuficiencia energética y alimentaria, posicionando la producción nacional de fertilizantes como fundamental para la seguridad alimentaria nacional y la independencia industrial.
PEMEX informó un aumento del 21% en la producción de fertilizantes en 2025 y fijó un objetivo ambicioso de 558,000 toneladas de amoníaco anual para 2026, un compuesto fundamental para la fabricación de fertilizantes a base de nitrógeno. El plan de MX$93 mil millones está diseñado para convertir esas ganancias incrementales en capacidad estructural que pueda sostener el suministro interno hasta 2030 y más allá.
La cuestión de la credibilidad
La ambición del plan iba acompañada de una historia igualmente documentada de bajo rendimiento en proyectos petroquímicos y de fertilizantes a gran escala. Los analistas señalan que la pesada carga de deuda de PEMEX y su historial de retrasos y sobrecostos en grandes proyectos plantean dudas sobre si la empresa podrá cumplir con éxito el ambicioso programa a tiempo y dentro del presupuesto.
El contexto más amplio refuerza esa preocupación. PEMEX registró una pérdida neta de MX$46 mil millones en el 1T26. El gasto de capital cayó un 51% en términos reales a principios de 2026 en comparación con el año anterior. Moody’s estima unas necesidades de financiación anual medias de 14.900 millones de dólares entre 2026 y 2028, de los cuales el programa petroquímico representa un reclamo adicional sobre recursos que la empresa no genera internamente. La cifra de MX$93 mil millones se describe como una combinación de capital público y privado, pero el desglose entre transferencias del presupuesto soberano, fondos del saldo de PEMEX y contribuciones de socios privados no se ha publicado en detalle.
La planta de urea de Poza Rica es el entregable más concreto del plan. El objetivo de producción de amoníaco para 2028 ha sido revisado alza hasta 957.000 toneladas métricas en el Plan Estratégico 2025-2035, objetivo que implica una duplicación sostenida de los niveles actuales de producción y la plena ejecución sin demora de los programas de inversión de Escolín y Cosoleacaque.
La refinería de Olmeca, que utilizó el doble de su presupuesto original y no cumplió con su fecha de puesta en servicio por tres años, es el precedente más reciente con el que se medirá esa confianza en la ejecución.
